Manifiestamente diferentes
Sebastián García - 16-11-2005 13:42:53 | Categoria: Textos diversos y reflexiones
Con un cierto conocimiento del tema, voy a contar en clave semi-humorística cuáles son las diferencias que existen entre las “manifestaciones de la derecha” y las “manifestaciones de la izquierda”.Este texto contiene algunas invenciones mías, exageraciones, generalizaciones... pero también muchas verdades como puños. También hay actos propios tan sólo de una minoría radical, pero que la mayoría no quiere o no se atreve a condenar y que, por tanto, les convierten en cómplices.
No entro en las reivindicaciones de los manifestantes, ya que todos tenemos derecho a expresar libremente nuestra opinión; eso, al menos para mí, está fuera de toda duda. Sólo me centro en las formas.
Así que, una vez expuestas todas estas matizaciones, espero que no se me enfade nadie, y comienzo.
Las grandes manifestaciones de la derecha se intentan convocar en días a los que pueda acudir la mayor gente posible para no faltar por motivos laborales (sábados por la tarde) y en épocas del año en las que haga buen tiempo, siempre que la manifestación no responda a algún tema de rabiosa actualidad.
El perfil del manifestante es muy variado: familias con niños, jóvenes (en su inmensa mayoría, de nivel cultural medio-alto), adultos, abuelillos y abuelillas...
Los asistentes suelen ir provistos de banderas. En su mayoría, son nacionales (de la Nación española, se entiende, que ya parece que hay que especificar), aunque también son abundantes las de todas las Comunidades Autónomas, incluyendo Ikurriñas y Senyeras. Todo el mundo se siente orgulloso del lugar que le vio nacer, todas las banderas conviven en armonía y se consigue demostrar que hay representación de todos los lugares de España. Además, da mucho gusto encontrarse con alguien de tu tierra.
Cuentan de un joven “progre” que, desde el salón de su gigantesca mansión que daba al recorrido de la última manifestación, estuvo buscando con un teleobjetivo de 200 aumentos una bandera franquista para fotografiarla y poder venderla a “El País” para su portada. Lástima de tarde que perdió el chaval.
Hay que andar con mucho ojo, y tener ganas de ponerse a buscar para encontrar el símbolo de algún partido político. Dicho de otro modo, no es un sitio donde aniden muchas gaviotas.
Una vez que estás entre todo el mundo, no existe peligro para la integridad física de cada uno. La gente camina despacio, sin codazos, empujones... lo que se espera de alguien medianamente civilizado. Los minusválidos en silla de ruedas no tienen por qué tener ningún temor en acudir, pues les van a guardar su espacio y serán ayudados a recorrer la marcha.
En cuanto a los cánticos que se corean, se premia el ingenio frente a la zafiedad. Si alguien se pasara de la raya, pronto sería recriminado por los demás asistentes.
Las pancartas suelen ser bastante originales. Puede parecer sorprendente, pero algunas tienen faltas de ortografía, como:
“Zapatero, grazias a tí boi ha ser lizenziado”
“Las biktimas de la LOGSE dezímos No ha LOE” (esta es obra mía, y fue la que llevé el sábado pasado)
Al acabar la marcha, habrá gestos de agradecimiento hacia los servicios de seguridad por la labor prestada. Las felicitaciones serán mutuas ya que, a buen seguro, todo habrá discurrido sin ningún incidente.
La gente abandonará la zona de manera pacífica, y disfrutará con los ánimos cargados y, cada uno a su manera, de la tarde-noche que queda.
Al día siguiente, los organizadores hablarán de que la asistencia fue, por ejemplo, de 2.000.000 de personas cuando, en realidad, hubo “sólo” 1.500.000.
Por su parte, la maquinaria prisaica podrá dar dos versiones: o bien fue un fracaso, y asistieron unas 10.000 personas; o bien fueron 300.000 personas, pero todos obispos, monjas y fachas. El Gobierno socialista, para dar mayor credibilidad, hablará de 246.261 asistentes, contados uno a uno.
Por su parte, las convocatorias de las manifestaciones de la izquierda es altamente frecuente que coincidan con horas de clase o laborales. Un hecho bastante curioso, pues no parecen las horas de la mañana las más propicias para andar vociferando, pero que logra que los estudiantes le cojan el gustillo a las manifestaciones y acaben deseando que las haya todos los días. A todos nos gusta darnos un paseo por la ciudad o poder volver pronto a casa para jugar a la Play. Los que finalmente acudan a la protesta podrán disfrutar del apasionante juego “Sé rojo por un día”: cortes de calles, sentadas, caceroladas...
Otra forma común de convocar es por SMS, con mensajes como:
“Kerian gerra? Pues s la vmos a liar n su prpia sede. Be armao xa la vataya. Pasalo”. Este sistema es especialmente empleado en las jornadas de reflexión, y suele haber mucha espontaneidad en su difusión.
Entre los manifestantes, destacan dos figuras: la del rojo trasnochado y la del joven lleno de rastas, agujereado por todos lados, con ropa sucia... Sobre todo en manifestaciones de “No a la Guerra”, el porcentaje de individuos con camiseta del guerrillero Che Guevara no baja del 10 %. Debe ser rollo pacifista o algo de eso.
También hay banderas en estas manifestaciones, y hay que reconocer que son muy variadas. Las hay de Jamaica, Brasil, Cuba, Palestina, Arco Iris... No se sabe muy bien qué pintan, pero son de colorines muy chulos y quedan bonitas. Es imprescindible que haya banderas de la “democrática” y extinta URSS, o de la “modélica” y añorada II República. Si algún despistado intenta acceder con una rojigualda en la que, por ejemplo, esté escrito “No a la Guerra”, le será rápidamente confiscada por los organizadores, pues “no se admiten símbolos fascistas”.
Símbolos de partidos políticos y de sindicatos compiten en una feroz lucha con las frases reivindicativas para ver quién ocupa más espacio en las pancartas, pegatinas...
Al llegar al centro del meollo, hay que estar preparado para que te pueda pasar de todo: empujones, avalanchas, caídas masivas, carreras si la convocatoria no ha tenido el éxito deseado...
La cantidad de improperios que pueden escucharse es para echarse a temblar. Es necesario que se insulte a todo aquél que piense diferente. Cuanto más duros, y más se haga mención a la familia, mejor.
Por otro lado, entre los asistentes, son frecuentes conversaciones tan constructivas como esta:
- “ Tronco, ¿has pillao mucho pa’ esta noche?”
- “Sí, tío. Verás qué ciegazo nos cogemos”
- “Joder, pero no te lo vayas a fumar todo ahora...”
Y es que estas marchas perderían gran parte de su encanto sin ese olorcillo tan característico que las acompaña.
En las pancartas, se pueden admirar obras de arte como:
“PP = falanje”
“Muerte a los fatxas. K biban Cuba y Fidel. Aki tanbien keremos bibir en liberta”
La Delegación del Gobierno, si éste es del PP, será parada obligada. Aquí podrá respirar tranquilo el pringao de Fulanito, al que sus colegas han hecho cargar con tres botes de pintura roja y seis docenas de huevos. La situación se irá poniendo cada vez más tensa, y las Fuerzas de Orden Público se verán obligadas a intervenir estableciendo un cordón policial para que los exaltados no entren al edificio. Esta “durísima y totalmente desproporcionada represión a cargo de los putos maderos” dará lugar a que comiencen cánticos como:
- “Mucha, mucha, policía...”
- “Grises, grises...”
- "Explota, zerdo!", de Soziedad Alkoholika.
Cuando termina la manifestación, suceden ciertas cosas dignas de mención:
Algunos asistentes del “mundo de la ¿cultura?” nos obsequiarán con sus brillantes declaraciones. Tal es el caso de la afamada escritora y articulista de “El País” Maruja Torres, que llamará hijos de puta a todos los votantes del PP, o del ilustre Gran Wyoming, que dirá que "prefieren Al Qaeda a Aznar".
Los convocantes se marcharán en sus Audis, Mercedes y Bemeuves a sus chalets de 1.500 metros cuadrados con enormes jardines y con piscinas de 2.000.000 de decímetros cúbicos para empezar a organizar la siguiente manifestación, que irá contra los campos de golf.
Y, para otros cuantos, habrá llegado el momento que estaban deseando. El objetivo es destrozar el mayor número posible de cabinas, cajeros, comercios, coches, farolas... en el mínimo tiempo posible. Podrán poner en práctica las técnicas guerrilleras que han visto en la tele. Todo este vandalismo deberá verse acompañado de agresiones a todos los policías que se les pongan por delante; cuanto mayor sea el número de heridos y su gravedad, el éxito será considerado mayor, y los agresores pasarán a ser considerados como auténticos héroes de la causa. Si hay detenidos, automáticamente adquirirán la categoría de mártires del sistema.
Por último, si a la marcha acudieron unas 100.000 personas, El País y la Cadena Ser hablarán de, al menos, 3.500.000 de personas, mientras que sus columnistas y comentaristas destacarán el gran comportamiento que tuvieron los manifestantes, más en comparación con la que arman los fascistas del PP cada vez que salen a la calle.
Ya para acabar, cito lo que dijo César Vidal la otra noche: “Por sus manifestaciones los conoceréis”.
Pues bien, con todo lo dicho al principio, esta es una pequeña representación de las dos Españas. Creo que también existe una tercera, que no quiere meterse en estos jaleos, y que posiblemente sea la más sensata.
Yo, por mi parte, no sé si lo seré, pero lo que sí sé es que cada vez me puedo sentir más orgulloso de mis ideales, y de cómo los defendemos.
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Bueno.. estoy de acuerdo con lo que has escrito, pero yo lo veo desde una optica totalmente opuesta a lo que tú piensas. Efectivamente las manifestaciones de la derecha y la izquierda son así, solo que para mi el tipo de manifestacion de la izquierda es positivo.
En fin.. si la drecha en españa tiene exito es porque han sabido siempre organizarse.Comentario de hamster hace 4 años y 49 meses
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Hombre, para mí es algo negativo, y a quien más daño debería hacerle es a la propia izquierda. Algunos de los actos que denuncio hacen que mi opinión sobre la izquierda sea bastante mala, y supongo que no seré el único al que le pasa. Creo que las cosas se pueden defender de otra manera.
Pero bueno, para muchos no estará mal que estas cosas sucedan. Ya es cuestión de cada uno.Comentario de Sebas hace 4 años y 49 meses